Tuesday, June 25, 2013

Al infinito...y más allá

por Manuel Alvarez

Bueno, para darle variedad a esta gran aventura que formamos todos los integrantes de 200 mil en 40 (a propósito, podría abreviarse como “los 200”, no sé si llegaremos a ese número alguna vez, pero le da una épica espartana a la causa, ¿o no?), y habiendo finalizado “Out of Eden”, me animo a postear en el blog. 

Para empezar, creo que el amigo Oppenheimer escribió un gran libro. Podrá tener sus altibajos, pero -y esto es una interpretación que hago- entiendo que es porque Stephen elige seguir una línea de investigación exhaustiva (esa línea cercana a Reader y lejana al Dr. Ryan) que le permita fundamentar cada una de sus posturas (y de paso atacar a las contrarias), teniendo siempre a la ciencia como principal aliada (los genes de Adán y Eva son los protagonistas, of course). Si bien el tema de por sí funciona como gancho, la pasión con la que escribe le da un gusto especial a la lectura. Probablemente sea esa pasión la que lo lleve a querer explicar todo detalladamente y haga que el libro sea, por momentos, pesado (concuerdo con los comentarios de Pamela y Lola); sus teorías sobre la dispersión de las ramas genéticas, que aparecen en mayor medida en los capítulos 3 y 4, se hacen difícil de llevar, los nombres marean y tanto “L3”, “N4” o “B1” hace que se parezca a una batalla naval. En fin, en esos tramos, su afán por no dejar cabos sueltos hace que el libro parezca escrito para especialistas en genética; claramente, su costado académico (leáse nerd) pudo más.

A mi entender, lo mejor del libro se ve en los dos primeros capítulos, donde Oppenheimer, tomando nuestra herencia genética como estandarte, busca responder las famosas preguntas ¿quiénes somos? y ¿de dónde venimos?. Me parece que ahí está su mérito. Sacarle todo el provecho a la evidencia que nos da la genética (claro que las herramientas de piedra o los huesos encontrados sirven como evidencia, pero ¿qué mejor indicador que la genética?). Gracias a ella defiende la postura africanista frente al modelo multirregionalista, es decir, si hay solo una línea de ADN mitocondrial que sobrevivió fuera de África, entonces hubo un solo grupo que pobló el resto del mundo. La defensa descansa.

Tanto la descripción de la ruta que tomaron (las razones del éxito de la ruta del Sur y el fracaso del primer intento de éxodo por el norte), así como la influencia decisiva que tuvo el cambio climático en el éxito de la población del mundo, ponen los pelos de punta. Pero, sin lugar a dudas, lo que más impresiona es que el hombre moderno descienda, en una sola línea genética, de ese grupo explorador que decidió salir de África. Que la población mundial surja de este hecho es asombroso. 

Es muy interesante la refutación que hace a la cultura eurocéntrica, aquella que resalta el valor de Europa como madre del hombre moderno y propone la ruta del norte como salida de África a Europa. Teoría que se cae cuando vemos que en Australia había llegado el hombre moderno bastante antes (alrededor de 65 mil años atrás), con sus danzas, bailes y pinturas (la cueva de Chauvet dejó de ser la primera). Interesa también su defensa sobre el hombre de Neanderthal, así como la descripción de sus costumbres (no tenía idea lo de los entierros!). 

Resalto también el capítulo 5, donde Oppenheimer hace el siguiente razonamiento: si todos pertenecemos a una misma línea genética, ¿cómo es que somos tan distintos? Explica que allí entra a jugar la selección natural y la adaptación climática-cultural, produciendo los cambios que se fueron dando en el hombre moderno. Desde el color de piel hasta el tamaño del cráneo. Es muy loco como con el tiempo perdimos tamaño y fuerza, algo que según Oppenheimer pudo producirse más por la nutrición que por la genética. Al final, mi vieja tenía razón con eso de que “si queres crecer, tenes que comer bien”. Parece que la dieta de más proteína y menos carbohidrato era la clave. Oppenheimer nos dice que de no haberse extinguido los neanderthals, estos serían más fuertes, e ironiza diciendo que servirían para deportes de contacto como el rugby (al mejor estilo Chabal, googleen).

El último capítulo, referido a América, atrapa con la polémica que existe entre los expertos acerca de su población. Por un lado los que defienden a ultranza la ortodoxia Clovis; y por el otro, los que postulan las teorías pre-Clovis. Oppenheimer nos muestra como las peleas de académicos pueden ensuciarse hasta límites infantiles. La parejita Fiedel y Haynes me hizo acordar a nuestros Rial y Ventura. Por otro lado, me impresionó la función que cumplió el continente Beringia en la población americana, como puente y refugio.

En fin, se me hizo eterno, podría haber escrito mucho más pero corro el riesgo de aburrir a todos. Disfrute mucho la lectura del libro. Desde que lo empecé, trato de imaginarme el exacto momento en que ese pequeño grupo de exploradores decidió cruzar el Mar Rojo y comenzar el increíble viaje que llevo a poblar el mundo actual. Me refiero a ese momento en que dijeron “ok, vamos”, y con total incertidumbre acerca de lo que se encontrarían se fueron a la conquista del mundo. Me viene a la cabeza esa frase del eterno Buzz Lightyear: “al infinito... y más allá”.


Les dejo el documental “The Real Eve” sobre el libro que se hizo para Discovery Channel (creo que no lo habíamos subido). Aparece Oppenheimer, que no tendrá el encanto de la Dra. Alice Roberts (cada vez que dice “amaziiiing” nos roba un poquito el corazón), pero tiene la misma pasión por el tema.


17 comments:

  1. Genio! Quería hacer algún comentario del libro pero coincido muchísimo con vos. Evidentemente el núcleo duro del libro sobre las migraciones intra-Eurasia es lo árido, pero todo lo que lo rodea por delante y por detrás me parece genial. Lo de las "razas" es muy bueno! Voy por el 4to video de la hermosa Alice, amaaaaziiing. Complementaré con The Real Eve.

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  2. Buenísimo Manuel! Qué linda reseña. Vieron que en el episodio 4 de The Human Journey aparece Oppenheimer?? Genio.
    Comparto con uds. que le regalé a mi viejo para su cumple el kit que vende Nat Geo para saber la ruta que hicieron nuestros ancestros al salir de África. Viene con los palitos que usa Steve en el ducumental y los mandas por correo para que te cuenten cuál fue la voltereta y (redoblantes) qué porcentaje tenés de Neanderthal :)
    Debo confesar que es medio boomerang el regalo porque de esta manera yo sabré mi linaje por NRY. Después me hago uno yo con ADNmit y me queda completa mi loca y nerd historia ancestral.
    besos!

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  3. Me estás jodiendo? Te pegó en serio esto, Valeria. Yo quiero ser Neanderthal, ¿será posible? ¿Bonobo no me podrá dar, no?

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  4. Gracias Manuel!! Estaba faltando una reseña. Comparto que el estilo de Oppenheimer se hace denso porque es más meticuloso (extrañé a Readers). No se deja un solo punto polémico sin plantear las posturas en juego y fijar la suya. Muy honesto.
    Me fascinó saber que los hombres modernos convivieron con los de Neanderthal. Me los imagino topándose unos con otros. Tan iguales y tan diferentes. Como pasó en otros encuentros posteriores en la historia de la Humanidad. Me entristeció saber que los eliminamos.
    Me desilusionó el capítulo de América. El choque de egos siempre demora el avance colectivo. Todavía no lo terminé. Quizás me falta lo mejor. Me quedó más claro lo que pasó en Australia que en América, simplemente porque Oppenheimer tiene que hacer ese largo rodeo para animarse a decir lo que dice.
    Qué audaz lo del kit Valeria!! Gran idea.

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  5. Habiendo terminado el libro, estoy de acuerdo 100% con la reseña.
    Este libro a mí también me maravilló con la idea de que un grupito, una tribu, un día se mandó a recorrer y de ahí se pobló todo el planeta. Es una idea tan poderosa que la sigo imaginando casi todos los días!
    Quizás por eso la parte de Eurasia se vuelve tediosa también. El camino ya estaba arrancado y no presentó mayores desafíos (o era más de lo mismo), con lo cual la idea de aventura se diluye un poco.

    Lo otro que me pareció interesante (que ya habíamos empezado a ver en el de Africa) es cómo el planeta fue cambiando a lo largo de los últimos 80000 años. Quizás para algunos era obvio, pero para mí aprender que dependiendo de la era glacial aparece o desaparece un continente y se acercan o alejan otros, se abren y cierran caminos, etc, fue fascinante.

    Al margen de todo, tengo un hijo de 6 años que como nació en una familia atea, cada tanto se pregunta de dónde vinimos todos, y de donde vino el primero y etc. Este libro, quizás en su formato mapa interactivo que posteó Lucas, junto con el primero que leímos, y obviamente hiper resumidos, están buenos para ilustrar niños curiosos. Les dejo el dato ;)

    Pamela

    PD: a nadie más le llama la atención que la idea de que un pueblo entierre a sus muertos "decorados" o con cosas y por ende crea en un más allá sea indicador de evolución intelectual?

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    1. Joseph Campbel habla acerca del origen del pensamiento mítico y lo relaciona con el hallazgo de los más antiguos enterramientos. El hecho que se encuentre comida, armas, adornos junto al muerto indica que hubo algún tipo de ritual, que responde a una creencia, esta a su vez originada por un "relato", un mito que pretende explicar qué pasa después de la muerte. Si ya inventaban historias no eran muy diferentes a nosotros...

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  6. Gran reseña gran. Coincido en todo. Me pasa mucho con estos libros que me da mucha envidia no poder escribir con la precisión y claridad que los caracteriza. Los libros modernos de divulgacion (al menos en ingles) ya no se escriben al voleo, ni con presuntuosas citas académicas, ni con frases o palabras complejas. Quizás esto demuestra que la selección natural sigue su andar...

    Se entendió lo que dije no? Es como una frase en la que la trascendencia inmanente reverbera nuestra estancia ontológica más densa...
    Saluti
    LPF

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  7. Escuché del proyecto en la radio y me enganché, se hace difícil seguir la lectura en ingles pido reseña lo mas completa posible y si alguien encuentra traducido que lo incluya.
    Saludos afectuosos.

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    1. Hola Javier

      Yo compré el libro en español, se llama "Las fuentes del Eden" y lo tiene Librería Santa Fé en Buenos Aires. Es carito, pero el libro es tan alucinante que resalta en cualquier biblioteca.
      El libro me resultó súper súper "amazinggg". Deslumbre en el almuerzo dominical familiar contando sobre nuestra abuela africana y cuando esta decidió con su tribu cruzar el mar rojo en busca de más ostras y mejillones para comer.
      Me impacta al igual que a Pamelita X los cambios climáticos feroces y sus efectos en corredores fértiles, desiertos que desaparecen, continentes que surgen, y especies que se extinguen.
      No lo he terminado aún, pero es interesante ver la diferente posición que tiene con Diamond sobre el "gran salto" hace 40.000 años. Openheimer argumenta que fue el resultado de una acumulación acelerada de cultura y tecnología que ya había empezado en África 100 mil años atras, Diamond postula sin embargo el desarrollo del lenguaje en tiempos más cercanos.
      Saludos para todos

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  8. Me alegro que les haya gustado el post!, me debe haber inspirado la Dra. Alice.

    Esta bueno lo de postear a fin de mes sobre el libro que toca, espero que siga la tradición.

    Estoy expectante a las novedades que nos traigan Lucas acerca del libro de Julio!

    Saludos para todos,

    Manuel (@MATronge)

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  9. Oppenheimer y yo no “pegamos onda”. Después del ritmo “firme, sin prisa, sin pausa” de Reader, me entusiasmaron los primeros capítulos, los del medio se me hicieron bastante áridos y aún estoy jugando a la rayuela con partes de los últimos capítulos. Es cierto que en este mes mi lectura se vio amenazada por algunas interferencias externas (¡cuántas habrá, seguramente, en los próximos 39 años y medio!). También, el disfrute de compartir las increíbles travesías con Dr. Alice, antes de comprometerme del todo con el libro hizo que los contenidos de este se me vuelvan un tanto repetitivos.

    Me encantó aprender acerca de los cambios en la geografía que permitieron que los distintos grupos de viajeros vayan llegando a tierras desconocidas (¿cómo sería su percepción de esos lugares nuevos? ¿Tendrían noción de todos los kilómetros recorridos?) Me fascinó tratar de imaginarme cómo habrán llegado a hacer las primeras pinturas, dar la primera puntada ever, etc., etc.

    No pude dejar de asociar el viaje de ese primer grupito de menos de 200 personas con “The Road Not Taken” de Robert Frost

    “Somewhere ages and ages hence:
    Two roads diverged in a wood, and I,
    I took the one less traveled by,
    And that has made all the difference”

    (http://www.poemhunter.com/poem/the-road-not-taken/)

    Y, realmente, that has made all the difference.

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    1. Dos ex post:
      1. Muy buena tu reseña, Manuel. Gracias.
      2. La parte del poema que puse es el final. Me faltó explicar eso. Así solito queda un tanto colgado.

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  10. Aunque ya hay nuevos posts y no creo que nadie lea esto, después de leer un twit la semana pasada (creo) del gurú Paleo (no me acuerdo el nombre y me da fiaca googlear), me quedó dando vueltas una duda que antes no había querido postear por pudor. El flaco este da a entender que el feminismo hace lobby para que ciertas investigaciones genéticas no se hagan / publiquen.

    Y lo relaciono con el libro por esto:
    Algo que me hizo ruido es que sea demasiado amigo del clima de época en el sentido de que todos venimos de Africa y somos todos "hermanos". Muy politically correct. Que igual creo que es cierto. Pero la fascinación por la genética también tiene implicancias que no son politically correct y que el autor (y calculo que nadie) quiere explorar. O sea: si los humanos fueron evolucionando en cada región para tener características físicas distintivas, podría haber pasado lo mismo con otras intelectuales / emocionales? O estas últimas son todas nurture (vs nature) y por eso no aplican? Y volviendo a lo que plantea este señor, así como algunos sostienen que los asiáticos evolucionaron la nariz chata para protegerse del viento, las mujeres podrían haber evolucionado para algo que sea poco feminista (o no, si Sex at Dawn estaba en lo cierto). O ciertas ramas genéticas (para seguir la terminología del libro) otras características que no sean solo adaptaciones climáticas. Es un poco polémico y tampoco me simpatiza, pero debería ser un análisis lógico que surja después de este paso.

    Pamelita (@palemina)

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    1. me surgió la misma pregunta durante la lectura. 100% de acuerdo! Me encantaría conocer el fondo de olla de los genetistas.

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  11. Pamelita, usted debería escribir un post, eh. Es muy bueno tu último comentario. Oppenheimer le dio duro a los politically correct que nos prohíben hablar de razas sin darnos una alternativa muy clara.

    Es tal cual lo que decís: quizás hay diferencias importantes. Por lo pronto el tema "resistencia a la lactosa", como nos contaba Reader, es super importante. Y es una instancia de un concepto bastante interesante (y que en ppio no me caia tan simpático pero me parece convincente) de la co-evolution: aparece un comportamiento cultural y la selección natural *tiene en cuenta los comportamientos culturales* a la hora de hacer sus crueles elecciones -- el que no puede tomar leche, allí donde empezaron a tomar leche, out.

    De modo que, tras esa separación de linajes de -80.000, podemos resultar muy diferentes, tanto por adaptaciones al ambiente como por "co-evolution". A mí esa diversidad me resulta agradable. Quizás porque sé que, empíricamente, no hay claramente "razas {perdón, perdón!) inteligentes" y de las otras. Si las hubiera tendríamos, creo, una disociación entre lo que es y lo que nos gusta.

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  12. El cromosoma adan y el eva son contemporaneos
    http://www.elmundo.es/elmundo/2013/08/02/ciencia/1375439266.html

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